¿Cuán valiosa es la literatura espiritual?
Muy valiosa.
Ayuda a disipar la ignorancia, a darle a la persona las primeras palabras, las primeras orientaciones, los primeros apoyos interiores. Cuando una persona apenas empieza el camino, un libro puede convertirse para ella en mapa, linterna y un buen empujón hacia sí misma.
Pero todo mapa tiene un peligro.
En cierto momento la persona puede empezar a estudiar el mapa en vez de caminar.
Leerá sobre el silencio, en vez de entrar en el silencio.
Leerá sobre la aceptación, en vez de aceptar.
Leerá sobre la libertad, en vez de salir de su propia jaula.
Leerá sobre Dios, en vez de callar y por fin escuchar.
La literatura espiritual es útil al comienzo del camino.
Pero al final puede convertirse en un obstáculo.
No porque los libros sean malos.
Sino porque incluso el libro más sabio sigue siendo un indicador, no la Verdad misma.
Un dedo puede señalar la luna.
Pero si una persona pasa toda la vida admirando el dedo, nunca verá la luna.
Hay que saber cuándo leer.
Y hay que saber cuándo cerrar el libro.
Porque en cierto momento el camino ya no continúa en la página.
Continúa en el silencio.

