Pensamiento de apoyo 0023

El precio de la transición

El precio de la transición

Toda transición a una nueva etapa se paga con una crisis.

Sentido

La crisis no siempre es una avería. A veces es el precio de la transición: salir de un viejo papel, ganar libertad, encontrar la propia forma y moverse hacia donde la antigua leyenda sobre uno mismo ya no se sostiene.

Texto completo

Toda transición a una nueva etapa se paga con una crisis.

De un modo u otro.

La originalidad se paga con vergüenza.

La salida de la codependencia, con ruptura.

El nacimiento, con dolor.

La cercanía, con compromisos.

La libertad, con soledad.

Y así sucesivamente.

Todo tiene su precio.

Si una persona permanece demasiado tiempo en un papel que ya se agotó, empieza a deslizarse silenciosamente hacia la bancarrota emocional.

Ya no tiene fuerzas.

No tiene motivos.

No tiene interés.

No tiene fuego interior.

Sigue moviéndose, hablando y realizando acciones conocidas, pero por dentro su papel se ha convertido hace tiempo en una ropa vacía que por alguna razón todavía lleva puesta.

Cuanto más tiempo se permanece en un papel agotado, más se convierte uno en personaje.

Todas sus frases son previsibles.

Todos sus pasos están escritos.

Todas sus reacciones se conocen de antemano.

Y esto puede durar años.

Porque el viejo papel, incluso muerto, parece todavía más seguro que lo desconocido.

Sería cómodo terminar con una moraleja, pero no hay verdad en eso cuando la propia crisis está delante del rostro como un gran lago de agua oscura en el que hay que sumergirse por completo sin saber si alcanzará el aire.

Estar dispuesto a hundirse sin tocar el fondo.

O atravesarlo con la propia cabeza y salir del otro lado.

Estar dispuesto a la propia falta de preparación.

Quien entra en crisis a menudo tiene la ilusión de que podrá conservar la vida sin cambios.

Los mismos vínculos.

El mismo rostro.

El mismo nivel.

La misma imagen de sí.

La misma leyenda cómoda sobre quién es.

Pero crisis siempre significa cambio.

Ante todo, cambio de aquello que es más difícil cambiar.

De lo contrario no sería una crisis.

Tarde o temprano habrá que entrar en ella.

Porque mientras dudas en la orilla, pagas igualmente.

Con tu tiempo.

Con tus fuerzas.

Con tu interés.

Con tu vitalidad.

Y al final, con tu propia vida.

De un modo u otro...

Por qué fue elegido

Este pensamiento muestra la crisis no como una falla accidental, sino como el precio de salir de una forma que dejó de estar viva.

Nota de investigación

El texto fija el momento de paso entre un papel viejo y una vida nueva. Su fuerza está en la ausencia de una moral cómoda.

Ashraellen symbol— mark of presence