La alegría de una persona es uno de los rasgos que más la delatan. Hay caracteres que tardan mucho en descubrirse, pero basta con que una persona se ría sinceramente — y muchas cosas se vuelven visibles de inmediato.
No todos saben alegrarse de verdad. Con bondad. De forma contagiosa. Sin veneno y sin deseo de humillar.
Y aquí no se trata de inteligencia, sino de la persona entera, de su estructura interior.
Si quieren entender quién está ante ustedes, no miren solo cómo una persona calla, habla, llora o razona sobre lo elevado. Mejor miren cómo se ríe.
Porque la risa a menudo abre el alma con más precisión que cualquier palabra.
Si una persona se ríe bien, con bondad, sin malicia, eso casi siempre dice más de ella que todos sus discursos correctos...

