Fórmula pública 02

Las mismas fuerzas, nuevos nombres

Las mismas fuerzas, nuevos nombres

Los demonios y dioses del ser humano moderno no han desaparecido. Simplemente han recibido nuevos nombres.

Sentido

El ser humano moderno se considera racional y dueño de su vida, pero a menudo sigue sometido a las mismas fuerzas que antes llamaba dioses, demonios, pasiones u obsesión.

Texto completo

El ser humano moderno paga por su fe un precio extraño: la ausencia casi total de autoobservación.

Se considera racional, eficaz y plenamente dueño de su propia vida, pero al mismo tiempo permanece poseído por fuerzas que están fuera de su control.

Sus demonios y dioses, y son idénticos, no han desaparecido. Solo han recibido nuevos nombres.

Ahora vive en la ansiedad, en una vaga inquietud interior, en dificultades psicológicas, en un deseo insaciable de medicamentos, alcohol, tabaco, comida y en toda esa enorme masa de neurosis que el ser humano hace tiempo se acostumbró a llamar simplemente vida.

Sigue sirviendo a las mismas fuerzas. Solo que ahora lo hace sin velas, sin altar y con buen internet, si no se lo prohíben por completo...

Por qué fue elegida

Este post muestra uno de los métodos centrales de Ashraellen: mirar el estado moderno del ser humano no como un conjunto de problemas psicológicos separados, sino como continuación de antiguas formas de servicio interior, solo que sin altares, rituales ni nombres honestos.

Nota de investigación

El lenguaje religioso y el psicológico se superponen aquí. Cambiar los términos no siempre significa liberación. A veces la persona simplemente deja de ver a qué sirve, porque los nuevos nombres suenan lo bastante científicos como para no causar inquietud.

Ashraellen symbol— mark of presence